Monday, May 21, 2012

El canto y la voz


Soy una aficionada del canto, por lo cual cada vez que escucho un nuevo tema, siempre es la voz lo que me llama la atención, y lo que más tiendo a analizar. Hoy les quiero mostrar dos obras que me encantan, pero presentan un detalle interesante: a pesar de pertenecer a épocas completamente distintas y estilos diferentes, podemos encontrar algo en común.

En primer lugar, tenemos la canción “O Mistress Mine”, de mi artista favorita: Emilie Autumn. Aquí les dejo el link: http://www.youtube.com/watch?v=pJCGSpcUPaA
Emilie Autumn es una cantautora y violinista norteamericana no muy conocida, que se caracteriza por mezclar estilos muy distintos en sus canciones, y por su uso de la interpretación teátrica para complementar su música. Los instrumentos que más usa son el violín clásico, el violín eléctrico, el clavesín, el piano, y sintetizadores. Sin embargo, lo que más capta mi atención de esta artista es su registro vocal y el hecho de que, además de tener un estilo muy único y variado, es capaz de usar distintas técnicas de canto. Tiene canciones en las que emplea la técnica de canto popular, otras en las que emplea la técnica del canto lírico, e incluso temas en los cuales podemos escucharla haciendo uso del canto gutural que usualmente escucharíamos en el metal.

Debido a la amplia variedad de estilos presentes en su música, resulta muy difícil encasillar su música en algún género existente, pero ella misma lo clasifica como “victoriandustrial”, una aleación entre la época victoriana de Inglaterra y la música industrial. Emilie se ha visto muy influenciada y tiene una especie de obsesión con este período histórico, la música de éste y su cultura, lo cual también se refleja en sus canciones; mientras que “industrial” es un término algo impreciso que hace referencia principalmente a la música electrónica y la música experimental.

Hablando de esta pieza en especial, debo recalcar en primer lugar que es la versión de la artista de una escena en especial de la comedia de Shakespeare conocida como “Twelfth Nights”. Pertenece al disco “A bit o' this & that”, que fue lanzado oficialmente en Abril del año 2007. Si tuviéramos que clasificar únicamente esta canción de alguna manera, lo más preciso sería decir que es una especie de balada pop mezclada con música romántica. La música romántica se caracteriza por ser suave y presentar una atmósfera soñadora, a lo cual contribuye muchísimo el uso de las cuerdas, el cual se presenta en la canción.
Pero no nos dejemos llevar solamente por esta pieza. Continuemos con la siguiente, y más adelante en esta entrada, comentaremos las similitudes y diferencias entre ambas piezas.

La segunda pieza que quiero mostrarles es una que todos conocemos, los expertos en música la reconocerán inmediatamente, mientras que los que no sean demasiado conocedores también la reconocerán o por lo menos les sonará, ya que es posiblemente la parte más identificable y reconocida de la “Carmen”, una ópera escrita por el compositor Georges Bizet en 1875. Aquí les dejo el link de una versión interpretada por Jennifer Larmore, una mezzosoprano estadounidense nacida en Atlanta, Georgia: http://www.youtube.com/watch?v=xhmeFEl_V0s

Correcto, nos referimos a “La Habanera”, o “L'amour est un oiseau rebelle” (El amor es un pájaro rebelde), la aria para mezzosoprano del primer acto de esta ópera. Para escribir esta aria, Bizet adaptó la habanera “El Arreglito” de Sebastián Yradier. La habanera es un tipo de canción originada en Cuba a finales del siglo XIX, de ritmo lento y compás cuaternario, y puede ser cantado o puramente instrumental.
“Carmen” es la ópera francesa más famosa y más interpretada en el mundo entero, a pesar de haber sido un fracaso rotundo en su época. La pieza de la que hablamos se basa en una escala pitagórica cromática (escala que contiene doce semitonos, pero no es perfectamente simétrica, lo cual se explica con la coma pitagórica) descendente seguida por variaciones de la misma frase alternando tonalidades menores y mayores (comenzando en ese orden).

Así que, como claramente podemos apreciar, las obras tienen contextos históricos distintos, estilos muy distintos, compositores muy distintos e intérpretes muy distintos. Se preguntarán entonces por qué hablé anteriormente de un aspecto en común entre éstas.

Y es así como volvemos al tema que me apasiona más que cualquier otro en la música: el canto, la voz principal, la técnica vocal.

Escuchando el tema “O Mistress Mine” de Emilie Autumn por primera vez, podriamos decir que usa una técnica de canto puramente popular; mientras que en “La Habanera” obviamente presenciamos un canto lírico.

En el canto lírico, nos encontramos frente a una voz impostada, una voz de cabeza producida puramente por un movimiento de la capa mucosa que cubre los labios vocales; mientras que en el canto popular se usa una voz de pecho, la cual hace uso de un movimiento del músculo vocal, las cuerdas vocales y la mucosas que cubren los labios vocales.

Sin embargo, debo corregir lo dicho anteriormente. Es cierto que al realizar una audición primeriza de la pieza de Emilie Autumn podemos pensar que se usa canto popular, sin embargo, si nos fijamos con atención en la primera frase de la canción (1:08-1:15), cuando la intérprete canta “O mistress mine, where are you roaming?”, podemos notar que nos encontramos frente a una voz de cabeza impostada al igual que en el canto lírico presente en “La Habanera”, gracias a la entonación y a la pronunciación que se presenta. Aquí tendriamos nuestra primera similitud, el tipo de voz utilizado y la colocación de ésta.

Otro aspecto muy interesante del cual se puede hacer uso en el canto es el vibrato. El vibrato es una variación periódica de la frecuencia de un sonido (se le llama “trémolo” en caso de una variación en la amplitud de onda), y en el canto se produce gracias a un tremor en el diafragma o en la laringe, y se usa para destacar expresiones emotivas, pero puede caer fácilmente en exageraciones de mal gusto. En “La Habanera”, el vibrato es casi constante, se presenta a lo largo de toda la pieza, sin embargo, se puede notar aún más en notas más altas, como por ejemplo, cuando la intérprete canta “L' amour” desde el minuto 0:50 hasta el minuto 0:53.

En “O Mistress Mine”, el vibrato es leve, pero aún así podemos escucharlo claramente en varias ocasiones, como por ejemplo, cuando Emilie canta “Oh stay and here”, más específicamente entre el minuto 1:18 y el minuto 1:20. Otro ejemplo en el que también podemos escuchar el vibrato claramente es cuando Emilie canta “That can sing both high and low” entre el minuto 1:26 y el minuto 1:30.

A pesar de que en “O Mistress Mine” el vibrato no se encuentra tan presente como en “La Habanera”, es ahí está la magia, en cómo los elementos en común se manifiestan de distinta manera.

Junto con la colocación de la voz y el vibrato, también hay otro aspecto en común que podemos encontrar: la temática de las piezas. A pesar de que esto puede no sonar como un aspecto netamente musical, sino algo de tipo más literario, yo creo firmemente en que la temática de una canción indudablemente va a afectar en cómo ésta es interpretada por quien la cante, ya uno de los fines principales de la música en la mayoría de los casos es el de expresar y transmitir sentimientos. A pesar de abarcar el tema de distintas maneras, ambas piezas hablan principalmente de un valor universal: el amor.

La temática de “O Mistress Mine”, como ya mencionamos, es parte de una obra de Shakespeare, y es un anuncio de un amor que llegará. Trata de hacer entender a la persona a quien está dirigida esta pieza que el amor llegará y que cuando esto ocurra, debe aprovecharlo, ya que vida no es eterna y debe ser disfrutada mientras la vivamos. Esta temática tan profunda respecto al amor y a la fugacidad de la vida afecta a la interpretación de la pieza, ya que requiere de una suavidad en ésta y debe ser cantado de una manera agradable y delicada para así poder expresar estos sentimientos de la manera más rigurosa posible.
En “La Habanera”, o su título alterno “El amor es un pájaro rebelde”, claramente también se toca el tema del amor, pero hablando de las vicisitudes de éste, y cómo suele ser ilógico, inesperado e inpredecible. Esto se refleja claramente en frases como “El amor es un pájaro rebelde que nadie puede dominar”, “El amor es niño de bohemia, jamás ha conocido ley” y “El amor está lejos, puedes esperar; ¡ya no lo esperas y ahí está!”. En una temática como ésta, se requiere un timbre apasionado, hasta algo trágico, y es así como “La Habanera” transmite los sentimientos que quiere expresar, y en mi opinión, Jennifer Larmore lo consigue a la perfección.

En torno a la voz, hemos encontrado tres aspectos en común en las dos obras: la colocación de la voz, el vibrato, y como la temática afecta a ésta. Me parece realmente interesante como piezas de índole tan distinta en torno a estilos, intérpretes, épocas y géneros puedan parecerse tanto si uno se toma el tiempo de fijarse en los detalles y analizarlos. Creo que es precisamente esto lo que me cautiva de la música, su universalidad. Todos somos tan diferentes, pero la música es algo que siempre ha sido inherente a la raza humana, algo que puede unir a todo el mundo por medio de los sentimientos.

Para siempre.

Mira, la verdad, te encuentro maravilloso. Eres a toda raja. Eres tan tierno y simpático y buen amigo, y siempre escuchas todos mis problemas y respondes con los cumplidos y comentarios adecuados. Pero pucha, la verdad es que simplemente no veo una relación en nuestro futuro. Sería terrible que permitiéramos que algo tan banal e insignificante como el sexo destruyera esta gran amistad que tenemos en la cual yo recibo todo lo que quiero y tú nada de lo que quieres ¿no crees?

Sabía que lo entenderías. Tú siempre entiendes.

Somos tan perfectos como amigos... Puedo contarte cualquier cosa, y tú sabes que siempre puedes acudir a mí cuando necesites escuchar cómo me quejo del trabajo o sobre cuán fea y gorda me siento. No querrías arruinar una amistad como esa sólo para poder ser mi pololo, y que yo te mire con deseo y anhelo en mis ojos aunque sea por una vez, ¿verdad? Por supuesto que no. Si nos pusiéramos a pololear, sólo se complicaría esta hermosa amistad que tenemos.

Es solo que... eres mi mejor amigo, y odiaría que algo que tú deseas tan desesperadamente pudiese cambiar eso. O sea, obvio, podríamos salir juntos unas cuantas veces, a lo mejor tener algo pasajero por un ratito y así finalmente validar todo el tiempo que has desperdiciado pudriéndote en esta pesadilla platónica, pero ¿y después? ¿Cómo podríamos alguna vez volver a cómo éramos antes, a esa relación donde me aprovecho de tu obvia atracción hacia mí para así poder tener a alguien que me venga a besar los pies con tan solo una llamada? Esa parte de nuestra amistad significa tanto para mí...

No. Estamos destinados a ser solamente muy, muy buenos amigos; que sólo salen cuando no tengo pololo de turno pero igual necesito atención masculina para elevar mi frágil y consumidor ego.

Cualquier cosa puede pasar cuando uno mete el romance en la ecuación. Piensa en lo horrible que fue mi última relación, ¿te acuerdas? ¿Ese weón por el cual te llamaba llorando a las cuatro de la mañana cuando no me contestaba los mensajes? ¿Ese que conocí en la fiesta sorpresa de cumpleaños que me organizaste? Tuve sexo salvaje con él por cuatro meses y ahora ni siquiera nos dirigimos la palabra. Te juro que me muero si pasa algo así entre nosotros.

 Además, qué asco, ¿te imaginai empelotarnos juntos? Te conozco por tanto tiempo, eres más como un hermano con el cual he agarrado ebria dos veces (y jamás mencionado de nuevo); sería demasiado raro. Y si lo hiciéramos, después cada vez que me acompañaras a ir de compras, o a verme a una de mis presentaciones, o invitarme un helado cuando tuve un mal día en la pega; me estarías mirando y pensando "le he visto las tetas". Qué horror, no se me ocurre nada más incómodo que eso.

Ah, antes que se me olvide, mi mamá te manda saludos.

Y de todas formas, me odiarías como polola. Sería demasiado dependiente y dramática e hinchapelotas. Si fuese tu polola, no podría contarte sobre todos los otros minos a los que me he tirado y pretender que no veo cuánto te duele. Nunca perdamos eso. Eso es lo que hace nuestra relación.

No te preocupes. Eres tan tierno, inteligente, divertido y simpático... cualquier mina (menos yo) sería muy afortunada de ser tu polola. Encontrarás a alguien pronto, lo sé. Y cuando la encuentres, estaré a tu lado para ponerme toda coqueta y cariñosa contigo en frente de ella, hasta que se ponga tan celosa que no te crea cuando le digas que somos sólo amigos. Pero cuando te patee, eso es justo lo que seremos.

Mejores amigos. Mejores amigos para siempre. <3

La música compleja alabada por los intelectuales en oposición a la música simple alabada por las masas.

Hay una gran división dentro de la sociedad actual con respecto a la música y su apreciación. Por lo general, los más cultos y conocedores, que por supuesto constituyen la minoría, suelen apreciar más la música que posee una gran complejidad, ya sea en su melodía, armonía o ritmo. Por otra parte, la mayoría que sobra en general no posee un amplio conocimiento musical, y aprecian la música simplemente por lo agradable que les resulta al oído, permaneciendo ignorantes a su composición.

Ambos grupos suelen descalificar a su opuesto, es decir, los musicalmente cultos critican severamente la música simple que carece de mayor dificultad de composición, rehusándose automáticamente a disfrutar de ella o incluso a escucharla, mientras que las personas que no poseen un gran conocimiento musical o un amplio registro de estilos musicales rápidamente catalogan la música muy compleja como “aburrida”. Cabe señalar que, por supuesto, hay excepciones a todo esto, y claramente no todas las personas muestran esta conducta, pero me dedicaré a hablar sobre la gran mayoría.

Es importante denotar que esta conducta de la sociedad no sólo ocurre el día de hoy, sino que ha ocurrido desde que la música existe. De hecho, esto se puede ver reflejado en la siguiente cita del filósofo Aristóteles, quien vivió desde el año 384 a.C. hasta el año 322 a.C.:
“Se lograría la justa medida si los estudiantes de música se abstuvieran de las artes que se practican en los torneos profesionales, y no trataran de alcanzar las fantásticas maravillas de la ejecución que ahora están de moda en dichos torneos, y de éstos pasaran a la educación. Que los jóvenes practiquen incluso el tipo de música que hemos prescrito, sólo hasta el punto en que sean capaces de deleitarse con nobles melodías y ritmos, y no simplemente con esa parte común de la música que puede deparar placer a cualquier esclavo o niño, e incluso a algunos animales”.

Esta cita puede ser interpretada de diferentes maneras, pero la principal interpretación que yo realizo a partir de ella recae en la postura de Aristóteles ante el tema que hemos presentado, es decir, su aversión por el lado simple de la música y su clara apreciación y alabanza ante la música más compleja y los aspectos más profundos de ella, y no simplemente ante la ejecución de esta y el placer que nos produzca escucharla.

Personalmente, ambas conductas, tanto la de desdén hacia la música que carece de dificultad en la composición, como la que descalifica a la que posee demasiada complejidad,  me parecen increíblemente reprobables.

El primer argumento y el más importante que sostiene esto es el hecho de que no necesariamente todos debemos disfrutar de lo mismo, ya que somos todos seres humanos diferentes que poseen gustos distintos, y me parece idiota caer en la intolerancia que nos lleva a criticar duramente los gustos de otros, muchas veces sin fundamentos válidos ni respeto por la individualidad de la otra persona.

Para llegar a comprender  y apreciar completamente una obra compleja requerimos un conocimiento previo, y todo conocimiento proviene de un aprendizaje. Pero el aprendizaje nunca será realizado correctamente si no se comienza por un nivel menor de complejidad avanzando gradualmente hasta uno mayor, y es por esto que las obras simples constituyen una parte fundamental del proceso para llegar a obras más complejas, lo cual nos deja claro que toda persona culta en la música debió estudiar composiciones simples en primer lugar para alcanzar la dificultad mayor que tanto alaban. Por lo tanto, un conocedor de la música debería admitir que una obra simple puede tener una gran calidad, ya que no necesariamente lo “difícil” es “mejor” que lo “fácil”. Por su parte, las personas que no son muy conocedoras de la música pero aún así expresan un gran agrado hacia la música popular y simple deberían tener en mente el hecho de que ya que disfrutan tanto de la música de su preferencia, debiesen poseer una curiosidad innata que los motive a conocer más sobre la música, abrirse a nuevos géneros y niveles de dificultad para así, en un futuro, poder disfrutar de una gama más amplia de estilos y de obras, y, con esto, conseguir una acumulación de conocimiento y una cultivación del alma a través del aprendizaje de la música (y de cualquier otra práctica, según los antiguos filósofos griegos). Finalmente esto nos llevaría a un conocimiento más sensible de lo que nos rodea, como lo haría la adquisición de cualquier conocimiento. Cultivar la mente siempre hace bien.

Se podría argumentar que si cada uno tiene sus gustos y opiniones, está en su derecho de que le disgusten algunos estilos y que le gusten otros, y de elegir qué desea escuchar. Esto es completamente cierto, pero lo que critico no es necesariamente el disgusto por un estilo y el gusto por otro, sino la conducta de caer en la descalificación sin fundamentos de la obra o estilo que nos disgusta y la alabanza sin razón a una obra o a un estilo que nos guste.

Considero que para poder ser denominados personas integrales, debemos ser tolerantes ante todo tipo de estilos, y darnos cuenta de que esto sí nos permite tener nuestras preferencias al mismo tiempo. Considero además, que toda obra, simple o compleja, contribuye de alguna manera a la música, y esto no necesariamente radica en cuán pegajosa u agradable sea para nuestro oído ni en la gran cantidad de instrumentos o de habilidad que se requieran para tocarla o componerla. Es normal que en la sociedad exista un choque de preferencias entre dos o más grupos, esto siempre ha existido y es muy probable que nunca cambie, pero lo que sí podemos evitar es la intolerancia y la ignorancia, y debemos hacer lo posible por lograrlo.